jueves, 7 de enero de 2010

29.12.09: FRASES EN MI PIZARRA

Me encantan las frases de otros, creo que posiblemente este gusto fue alentado por aquel último párrafo de “El Inmortal” de Borges. Cartaphilus, el inmortal bibliotecario que ha buscado un rio que anule la inmortalidad que otro río le confirió, resume su larga vida: “Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes de los recuerdos, solo quedan palabras”. Borges concluye: “Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos”.

Si bien es cierto Borges es una de mis fuentes, no menos copiosa es la selección de frases que me han legado Shaw, Wilde, Heinlein, Twain, Stugeron, Lawrence Peter, Vallejo, el humorista español Perich, algunas del genial Quino a través de Mafalda… Ahora que en la red se encuentra de todo, hay sitios, blogs, selecciones de frases, “quotes” como dicen los gringos, recurro a ellas cuando no logro recordar completamente una frase, cuando quiero escribirla en mi pizarra tal cual fue escrita, y no como la interpretaron los traductores, o aún peor los editores.

Mi pizarra, tiene cada semana una nueva frase, esta se establece según los acontecimientos de la última semana, y pueden ir desde las poéticas: “La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos” del Julio Cesar de Shakespeare, para señalar la actitud de un gerente que siempre busca causas esotéricas y complicadas, antes de aceptar que tiene a un estúpido por asistente. Hasta las muy divertidas de Wilde: “Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más”, para responder a cierta persona que creía encontrar en mi un enemigo: nada más falso, yo no le odio, solo le desprecio. Hasta hoy he colocado frases en mi pizarra, ya no lo volveré a hacer, los principales lectores se han alejado, me siento solitario y agobiado en mi oficina, hace unas semanas era muy divertido pasear por los demás escritorios, improvisar chascarrillos, reírme o sonreírme con todos ellos, El Macho Latino, Hermita, el Kermitt, hoy ya no están.

He usado tantas frases ajenas… no hay conversación que no salpimente con una cita de otros, hasta escribir resúmenes para la universidad, me ha obligado a exprimir mi memoria al máximo, para colocar una pequeña frase de alguien, en cada capítulo. Cada vez que leo, existe algo de placer cinegético, acompañando a la lectura, la búsqueda de frases, ese es uno de mis índices sobre las bondades de un libro, cuantas más frases pueda encontrar, más interesante ha de parecerme. Hoy leo, hoy escribo esto en mi oficina, las frases de otros amigos entrañables no me acompañan, el comentario de ellas no está más, hoy es un tiempo diferente. Tan diferente como creo soy en esta empresa, tan ajeno a la cotidiana realidad de besamanos, flexibles vertebras dorsales, apuñalamientos y mentiras. La parte del infierno que me toca está particularmente fermentada, y creo que yo he sido el principal constructor de su purulencia a mi alrededor.

Tiene que haber una salida.

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