Existe un tipo de fiebre en África, que causa la muerte a medida que la persona va tomando cada vez más un agradable olor a flores, es una variación de la anemia, y las graves dificultades que crea en los riñones hace que la orina adquiera ese olor, debido a que no se procesan adecuadamente ciertas cadenas químicas. Es una enfermedad rara dicen los médicos mientras mueven la cabeza para indicar su estupor o su ignorancia.
Definimos enfermedad como la alteración más o menos grave de la salud, el DRAE es un tanto más específico y la explica como anormalidad dañosa. Me gusta la definición que un medico amigo de mi abuelo, el doctor Tresierra, tenía, “uno esta enfermo” decía “cuando se siente mal”, no importa cuan bien te veas, o cuanto mejor puedas moverte o realizar algunas actividades, te sientes mal, hay algo dentro tuyo que te indica que no funcionas bien.
Me encanta Gregory House, de la serie “House MD”, un médico genial que no respeta a sus pacientes, tratándolos como lo que son en su mayoría, ignorantes y mentirosos. Cojo, ególatra y particularmente inteligente, su trabajo es “diagnosticar enfermedades” que se le presentan de diversas formas, con pacientes y sintomatologías extrañas. Los creadores de la serie, han respetado nuestra inteligencia haciendo que los casos sean verosímiles, que puedan ser resueltos o no, mientras los enfrentan a un presupuesto (un hospital es un negocio). Todo ello, sin incurrir en sentimentalismos y sensiblerías. House opina cínicamente que “los médicos trabajan con enfermedades, que se complican por la presencia de los pacientes”.
En suma, esa alteración de la salud, tiende a hacernos miserables, a enfrentarnos, según la opinión de la amplia mayoría, antes de tiempo, con la muerte. Esta confrontación con una amenaza externa o interna (en la actualidad más del 40% de las enfermedades diagnosticadas es conceptuada como genética, autoinmune o sicosomática, es decir nos dañamos nosotros mismos), nos causa por lo general dolor, nos resume a nuestra condición de cuerpos mortales, y en la mayor parte de la humanidad, nos acerca al misticismo.
La terminología médica indica que se “sufren enfermedades”, el termino sufrir nos acerca al hecho de una condena, de un penar, o por lo menos de ocupar nuestro tiempo con algo desagradable. Las enfermedades son otra de las evidencias del infierno, otra de las inexplicables cosas que nos hacen parecer que existe algo digitado, una especie de guión destinado a exigir la cuota de dolor que debemos tener, algo premeditado y llevado a cabo con manifiesta exactitud.
El pensamiento cínico, que muchas veces me acompaña me hace reflexionar acerca de que la mayor parte de estas enfermedades, se cura con grandes emplastos de dinero. Si lo tienes, tu sufrimiento ha de ser menor, esta receta es cierta...para un número cada vez menor de problemas, las autoinmunes por ejemplo son impermeables a cualquier tratamiento, por caro que resulte. Curiosamente estas enfermedades autoinmunes, se hallan relacionadas con cierto estado agitado de nuestra existencia: el stress, que sirve ahora de mágica explicación e insuperable diagnostico, para cuando hay diferentes grados de desconocimiento de la forma en que afecta a nuestra vida, determinada enfermedad.
Yo prefiero opinar como Aldous Huxley: “La investigación de las enfermedades han avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano”. La frase me encanta y sirve a mi propósito: Bienvenidos al infierno.
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