sábado, 16 de enero de 2010

27.12.09: AGUJAS PARA LA VENGANZA

Hoy he leído en El Comercio en la sección D, (que se asume es la de noticias internacionales), una nota monstruosa, supongo que debe pasar una censura, y que su contenido llamo la atención de quien hace esta selección, recuérdese que es Domingo, y que en esta sección se colocan notas de todas partes del globo.

Un tipo cuya capacidad para discernir es cero, introdujo en el cuerpo de su hijastro más de 50 agujas de distinto tamaño, comprometiéndole varios órganos vitales, el niño tiene 2 años, el sujeto más de 30. Para realizar la horrorosa tarea contó con la ayuda de su amante, una “bruja” de nombre Angelina.

Si les interesa el lugar, no mencionaré alguna región remota del planeta, no es África, ni las selvas de Borneo, ni las alturas o selvas de nuestra patria, es una de las ciudades más pobladas de América del sur, la capital del estado de Bahía en Brasil, la ciudad de Salvador, tres millones de personas, pujante comercio, población antigua (su fundación se dio en 1549), tres universidades, una de las capitales culturales del país (es la cuna de Jorge Amado), porque ocurren hechos como el descrito en un sitio así?
El tipo, un albañil de nombre Roberto Carlos Magalhaes, y su amante Angelina Ribeiro dos Santos (hay apellidos más brasileros), planearon el tema como venganza contra la madre del niño, la idea era que las agujas provocasen la muerte del menor “sin generar sospechas”. Para clavarle las agujas los amantes embriagaban al niño, dos o tres veces por semana. El hecho se repitió durante todo un mes. Los asesinos no están locos, ¿porque lo hicieron?

Las preguntas que se generaron en casa, tipificaron el temperamento de cada uno de los miembros de mi familia, desde “merecen que los maten lentamente”, a “¿y donde estaba la madre?”, yo pregunte si eso no era una demostración, dolorosamente real, de que el mal existe. Independientemente de enfermedades e iglesias, en la Tierra, el mal existe y como diría Vallejo “crece con la Res de Rousseau, con nuestras barbas, crece el mal por razones que ignoramos”, tengo una teoría, ya explicada en este blog: este es un lugar de castigo. No se que hicimos,( el decir “no recuerdo que hicimos”, me conllevaría a explicaciones o budistas o nietzscheanas), no puedo saber si el niño hizo algo en su corta vida, que le deparara tal tormento, ni que sus maltratadores tuvieran por condena la de convertirse en verdugos y sufrir el odio de la gente (la comisaria donde se encontraban presos, fue apedreada por una turba que exigía el linchamiento del albañil y su amante), ni siquiera sé que he hecho yo, para merecer como pena, el de enterarme de estos sucesos todos los días, ello me ha llevado a no leer parte de los periódicos, no ver noticieros, huir de las radios que informan diariamente las noticias. Sin embargo…el mal existe. Esta es una evidencia del infierno en que vivimos.

Hay una parte de esta teoría del infierno, que ha originado sabrosos cuentos (que iré publicando), para asegurarse de que un reo cumpla su condena, debe existir alguien que evidencie, que audite que el castigo se cumple. Creo, que existe un grupo de entes (no puedo llamarlos ni personas, ni siquiera humanos) encargado de tal tarea, entre otras cosas, y sin ironías, se deben ocupar del orden financiero mundial, de las noticias internacionales, de la organización y gobierno de cada país, supongo están condenados a serlo…pero puede que reciban recompensa por ello, ¿no sería preocupante?

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