martes, 30 de marzo de 2010

15.01.2010: FE Y EVOLUCION

Existe una gran diferencia entre creencia y certidumbre, sin embargo, en esta parte de nuestro infierno, la de habla española, ambas expresiones son consideradas como sinónimos. Los ingleses tienen como ocho equivalentes para la primera (la más usada es belief), pero solo uno para la segunda. Nuestro propio diccionario nos conduce a los vericuetos de la religión para expresar ambos términos como dogma, o acto de fe.

Se puede creer en algo, por diferentes causas, una de las más comunes es la costumbre. Se establecen creencias solo usando nuestras propias vivencias e intuición, “creo que esta palta está madura”, “creo que fulanito es maricón”, “creo que hoy lloverá”. Las creencias no requieren demostración, las creencias tienen ese carácter popular que opina erradamente que la mayoría tiene la razón. De todas las frases que determinan este hecho me encanta la de Thomas Carlyle “No creo en la sabiduría colectiva de la estupidez individual”.

Para tener certidumbre de algo, el hecho debe ser incontrovertible, su demostración debe ser posible, y repetidas iguales condiciones del hecho, este debe producirse. Las matemáticas se basan en este ejercicio; y en general la ciencia sigue el mismo método. Cierto es, que se pueden afirmar las más bárbaras y estúpidas creencias y mantenerse anclado en el poder; mientras que muchos de aquellos que manifestaron certidumbres, fueron vilipendiados, escarnecidos, amenazados (cierto Galileo?) o hasta torturados y muertos (recuérdese al bueno de Servet).

El término creencia está asociado a fe, y fe, aunque a muchos les incordie, esta asociado a mayorías y religión. Lamentablemente los últimos quinientos años (No quiero utilizar el manido recurso de la Santa Inquisición), la religión se ha opuesto a todo lo que la ciencia ha descubierto: Galileo y el movimiento, Newton y la gravedad, Darwin y la evolución, Mendel y la genética, Freud y la psicología, Einstein y la relatividad y un largo etcétera. Todos estos investigadores y científicos geniales, tuvieron que (conscientes de ello u obligados) escribir largas parrafadas de respeto a la religión, y su sujeción a la idea de un dios único y venerable, que nos ha creado a su imagen y semejanza. Las diversas religiones tienen un tratamiento exclusivo para el extraordinario Nietzsche, a quien al no poder rebatir, lo tildan desde enfermo mental (a causa de una sífilis) a enviado del demonio. Debo indicar en defensa del genial alemán que solo el 2% de los enfermos de sífilis sufren de locura. Y que Frederick, nunca atizó una guerra, ni puso en una hoguera a nadie, sus acusadores sí en incontables oportunidades.

Por estas fechas, me he interesado en revisar algunos textos que tratan sobre “la teoría del Diseño Inteligente”, debo indicar que este interés se lo debo a un libro recomendado por un amigo (gracias Juanca), “Calculating God” se llama, (y si lo quieren pídanme el link). La teoría plantea que algunos “misterios de la ciencia”, tales como el valor único de la velocidad de la luz, las anómalas propiedades del agua, la vibración del átomo de carbono (que permite la química orgánica) solo pueden ser explicados por la hipótesis de que fueron diseñados, de que existe (o existió) un creador.

El tema por supuesto da para más, y lo volveré a tratar en posteriores ocasiones… pero hablábamos de fe y evolución, de creencia y certidumbre, de aceptar hechos o demostrarlos. La mecánica del conocimiento en nuestra cultura es la de “prueba y error”: Plantea un hecho, trata de demostrarlo, equivócate y comprueba tu error, establece una nueva teoría.

Hasta hoy toda la ciencia oficial nos ha demostrado que vivimos en un universo vastísimo, pero cerrado. Al Big Bang, le ha de suceder tarde o temprano un Big Crunch, la alternativa de inteligencias que sobrevivan a este ciclo, es dogma de diversas religiones, y ahora hipótesis de una escuela de pensamiento…deberíamos preguntarnos si el universo tiene forma de botella, y afuera de ella, o sosteniéndola, hay alguien sacudiéndola, jugando con ella como un niño con un hormiguero (la sentencia la hizo popular John Constantine, protagonista de Hellblazer; pero inicialmente la manejaron muchos germanos del siglo XVIII), esa es también una buena metáfora para este infierno…Buenas noches.

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