domingo, 14 de febrero de 2010

11.01.10: EVIDENCIAS DEL INFIERNO 1


Ahora en la noche desperté unas horas antes de las cinco, supongo entre la una y dos de la madrugada. No es que tenga un sueño de espía, es que duermo poco y cualquier ruido extraño suele iniciar mi vigilia. Bajé al comedor donde existía un ruido semejante a una diminuta lluvia interior, que era al fin, la causa que me había sacado de mi cama.

El ruido, era producido por el chocar contra las pantallas de los focos de varias decenas de polillas, que giraban en torno a esa luz, y luego de abalanzarse contra los vidrios de las lámparas, caían a la mesa donde se despojaban rápidamente de sus alas y buscaban un relieve para guarecerse bajo de él, luego de encontrar una hembra con la cual formar el nuevo nido.

Debo indicarles que este bicho, es uno de los que más odio dentro de los que componen la fauna doméstica, el “Cryptotermer brevis”, termita de los muebles, o polilla de los muebles, es una de las muchas cosas que llamo evidencias del infierno.

El bicho de marras, ha evolucionado a partir de la termita subterránea, modelo de bicho social que con solo tierra y saliva, construye metrópolis que alcanzan hasta los 3 metros de altura, y cuya caverna puede descender otro tanto. Si lo ponemos en proporciones humanas, comparando el tamaño de un individuo promedio (unos 5 mm) con la estatura de un hombre promedio (1700 mm) sus construcciones podrían tener una altura de 2040 metros, (agárrate Burj Dubai). Sin embargo, de la misma manera que las pulgas de los canidos sirvieron de modelo, para que “la naturaleza” se encargará de evolucionar a una pulga exclusiva para el humano, las trabajadoras termes tuvieron este “primo” (cuya foto, para vuestro horror muestro) cuya principal ocupación es devorar los muebles que el trabajo humano crea.

Este insecto hijo del gran huevo, es un asesino despiadado e imbécil, pues se come su propio hábitat (el humano es un ecologista radical al lado de esta porquería), y en su desarrollo no solo come pedazos de madera (no come arboles, ni materia resinosa) sino que ha aprendido a comer ropas de algodón y seda, y lo que lo hace un sujeto de veras despreciable es que se ceba en los libros. El papel impreso parece ser una especie de alimento gourmet para este ente, al que destruyo con verdadera fruición, cuando lo encuentro entre alguna pagina querida.

El animalejo toma entre cuatro a cinco años en hacer una colonia, durante el primer año la reina solo tiene entre 4 a 6 hijas, luego le crece un ovopositor, algo así como un útero de adamantium (para los fans de Wolverine) y se dedica a poner huevos por el resto de su vida, a razón de 4 o 6 semanales. Son tan sutiles que no comen la superficie de las piezas de madera de las que se alimentan, así pues, cuando apreciamos su “obra” es porque hicieron un hueco para dejar caer la materia fecal que a manera de diminutos pellets producen, luego de limpiar su hogar sellan el agujero... y nosotros pobres humanos buscamos como idiotas el hoyo que delata su presencia, nunca lo encontramos. Barnizamos el marco colonial tallado que heredamos del abuelo… y dos años después, vemos con horror, como se hunden nuestros dedos en su superficie, y vemos diminutos gusanos blancos que se mueven entre los restos de lo que un día fue obra de arte. No es un poco el infierno?

Hoy en la noche he seguido su vuelo nupcial hasta mi biblioteca. “Blow”, “Tommyknockers”y “Memorias de una Geisha”, son historia, están en mi lista de compras otra vez. Se los comieron de la tercera pagina hasta la cuarta contando del final, saque a todos los bichos, no aplasté a ninguno, los sacudí cuidadosamente en el jardín…sobre el hormiguero que vi el Lunes pasado en la base del rosal. Cuando me aleje creo que aún oía sus alaridos…Sonreí, yo también puedo ser parte del castigo.

1 comentario:

  1. las represalias que se tomaron contra esos seres, me parecen justas y muy divertidas de imaginar. Se ha hecho justicia contra esos malevolos y maniaticos parasitos.

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