Hasta que punto las viejas clasificaciones políticas pueden mantenerse en el tiempo? No he visto un solo diario, tanto en el país, como en Chile y por extensión en toda América Latina, que no mencionase que el inobjetable triunfo de Piñera, era la vuelta de la derecha al poder en el más austral de nuestros países.
Por más de dos siglos la “derecha política” ha sido sinónimo de conservadurismo, egoísmo aristocrático, militarismo soterrado, y cuanta cosa tenga que ver con actitudes que favorecen al entreguismo, el escarnio y la expoliación de las clases populares. Por el contrario la “izquierda política” se ha ganado sin hacer mucho al respecto, la posición de defensora de las clases menos favorecidas, propugnadora de un orden social igualitario (o con menos diferencias) y de una economía orientada a las mayorías…y la verdad, es que en los lugares y tiempos donde llegó a ser gobierno, nada de lo pregonado, funcionó efectivamente.
Ángel Rodríguez Kauth, psicólogo social argentino, en su ensayo acerca del tema, publicado en 2003, concluye acerca de las nociones, contenidos y centros de las filosofías de izquierda y derecha: ”Las nociones de izquierda y derecha son relativas y -aplicadas en política- sus contenidos han cambiado, incluso polarmente. Los centros son aún más inciertos y movedizos. Los tres sólo pueden ser caracterizados en un tiempo y un espacio.” Es decir, lo único que caracterizará la manera “correcta” de comportarse políticamente será el accionar de los partidos, no su abundante retórica.
Por eso me resulta interesante el gobierno que inaugurará en Marzo próximo Sebastián Piñera, porque hace mucho tiempo no veía tanta plañidera junta, hace mucho que no leía editorial tras editorial de “La República” tratando de explicar este “inexplicable triunfo”, tantos sacristanes argumentando que si “el manejo millonario de la campaña”, que si “los errores de la concertación”, que si “la clase política chilena insatisfecha”. Burdas mentiras, cuentitos para el té de tías, que ensayan a diario los propietarios de la razón mediática en nuestro país.
Por razones de trabajo, viajo a Chile con cierta frecuencia, y leo los diarios chilenos, escucho los programas de opinión chilenos, y más que nada hablo con muchos chilenos, y el resultado de la elección era lógico después de ver todas esas manifestaciones. Cuatro gobiernos seguidos, son demasiados, la gente estaba aburrida de los mismos representantes que siempre decían la misma cosa, que siempre argumentaban a partir de Setiembre del 73. Como aquí en Perú, donde toda la clase política nació a partir de la dictadura de Fujimori.
Las corrientes políticas mundiales, colóquense los nombres que se pongan, declaren o no la tendencia a la que se quieren adscribir (el centro ahora da cabida a todo), solo se diferencian programáticamente en función del tamaño de Estado que quieren tener, aquellas que propugnan pesos más ligeros para el elefante, se sitúan a la derecha de las otras. En esta parte de nuestro infierno, no se si por el uso de un lenguaje como el castellano, existe otra forma de distingo, cuanto más se habla de los errores pasados, y se encuentra culpabilidad de ellos en los rivales de turno, más a la izquierda se hallan.
Jacques Duclos, un marxista francés, héroe de la resistencia anti nazi, candidato a la presidencia por el Partido Comunista Francés, y congresista hasta su muerte, decía que “el mejor gobierno no es aquel que hace más felices a los hombres, sino aquel que hace felices al mayor número de personas” , es decir, no importa que nombre y adjetivo se hallan colgado los participantes antes de la competencia por el poder. Es después, cuando obtuvieron el poder y fueron gobierno, cuando al cabo de su período gubernamental, y viendo sus obras, podremos hablar si fueron “populares”, “progresistas” o “nacionalistas”, o se quedaron en “falsos”, “sectarios” y “retrógrados”.
Lo demás resulta secundario, quizás por eso la general pobreza intelectual y ética de la clase gobernante, quizás por eso no salimos del infierno.
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