domingo, 18 de abril de 2010

16.12.2009: HACER NADA

Hoy recibí una llamada a media mañana, de un entrañable amigo, quien trabajó conmigo hasta hace justamente una semana. Su primera pregunta fue que estaba yo haciendo. Le contesté – como hacemos todos cuando una pregunta nos halla en medio de un momento de honestidad – con la primera verdad que tenía: Nada, le dije, en este momento hago nada.

Hacer nada, significa muchísimas cosas: la primera es una expresión para indicar que se hace lo de siempre, lo rutinario; en otras ocasiones resulta que lo hecho es poco importante, casi sin valor; para otra gente - unida a temas filosóficos- es la vacuidad necesaria, para encontrar el impulso con el que completar una obra importantísima. Pese a todas estas definiciones, el concepto de hacer nada es embarcarse en absurdas acciones que tienen por objeto evitar que se pueda lograr la transformación de algo.

El inglés que es un idioma que tiene al pragmatismo por norma, define el “do nothing” como “taking no action”, no tomar acción, y le da contexto entre la política y la ocupación. En el castellano negamos la acción, “no hacemos nada”, decimos, semánticamente esto significaría “hacer algo”, pero cuando usamos la expresión, lo que generalmente queremos expresar es que nos “quedamos cruzados de brazos”.

Y es que esa es una actitud cómoda: es que resulta más sencillo ver que alguien comete un abuso, y “hacer nada”, ver como la corrupción cubre todo el espectro político de nuestro país y “hacer nada”, ver como las oportunidades de ser mejores pasan ante nuestros ojos y “hacer nada”. Porque “hacer nada” significa no solo estar quieto, significa no hablar, no opinar, no lanzar desaprobadoras miradas…y de resultas de tan cobarde oficio, terminamos no pensando, repitiendo frases, aceptando al bandidaje como gobierno y a la permisividad como norma de vida.

Después que le dije a mi amigo, que en el momento de su llamada no hacia algo importante, reparé en que sí, en que realmente estaba solucionando unos puzles que la empresa Lumosity brinda online, para aquellos que gustamos de la gimnasia cerebral, que no hacía en esos momentos algunas de las funciones por las que la empresa en que me empleó, me paga por hacer. Pero hacia algo, cuya importancia era inferior, a la de por ejemplo, escribir este blog, pero seguramente era mayor a la de sentarme frente a la pantalla y leer correos que me informaban de las acciones de otros, del estado de mi cuenta o de las oportunidades de comprar cualquier producto a un precio imposible de repetir.

Que hace importantes los momentos que vivimos desde que salimos del sueño nocturno, hasta que volvemos a él, dieciséis o veinte horas más tarde? Que permite darle a nuestras acciones un valor mayor que “nada”?. Pareciera ser que los únicos encargados de valorar eso somos nosotros mismos, lo que significa que el juicio no será imparcial y tendremos dos docenas de justificaciones para explicar nuestra quietud, sino nuestra ociosidad.

Y si existiese ese final juicio, si existiese ese famoso tribunal que nos preguntase: Que hizo con su vida señor Fulano? …También responderíamos ¿nada?, estoy seguro que muchos nos veríamos en figuritas, para explicar nuestra inoperancia, nuestra flojera a intentar cosas que pudiesen cambiar al mundo, a nuestras familias, siquiera a nosotros mismos. Buscaríamos en nuestra memoria las pocas veces que nos atrevimos a dar un consejo, a apoyar a un amigo, a oponernos a la injusticia o a la corrupción. Si en la revisión que Ud. ha intentado en este momento, hay algo que pueda salir del concepto de nada, comience a atesorarlo, comience por favor, a considerar lo bien que se sintió al hacerlo. Una de las salidas de este infierno es evitar la quietud, la molicie, oponerse a aceptar las voces y las acciones de los otros. El infierno es un lugar tranquilo, donde hacemos nada.

sábado, 3 de abril de 2010

17.01.2010: ELECCIONES EN CHILE: PUEDE RENOVARSE LA DERECHA?

Hasta que punto las viejas clasificaciones políticas pueden mantenerse en el tiempo? No he visto un solo diario, tanto en el país, como en Chile y por extensión en toda América Latina, que no mencionase que el inobjetable triunfo de Piñera, era la vuelta de la derecha al poder en el más austral de nuestros países.

Por más de dos siglos la “derecha política” ha sido sinónimo de conservadurismo, egoísmo aristocrático, militarismo soterrado, y cuanta cosa tenga que ver con actitudes que favorecen al entreguismo, el escarnio y la expoliación de las clases populares. Por el contrario la “izquierda política” se ha ganado sin hacer mucho al respecto, la posición de defensora de las clases menos favorecidas, propugnadora de un orden social igualitario (o con menos diferencias) y de una economía orientada a las mayorías…y la verdad, es que en los lugares y tiempos donde llegó a ser gobierno, nada de lo pregonado, funcionó efectivamente.

Ángel Rodríguez Kauth, psicólogo social argentino, en su ensayo acerca del tema, publicado en 2003, concluye acerca de las nociones, contenidos y centros de las filosofías de izquierda y derecha: ”Las nociones de izquierda y derecha son relativas y -aplicadas en política- sus contenidos han cambiado, incluso polarmente. Los centros son aún más inciertos y movedizos. Los tres sólo pueden ser caracterizados en un tiempo y un espacio.” Es decir, lo único que caracterizará la manera “correcta” de comportarse políticamente será el accionar de los partidos, no su abundante retórica.

Por eso me resulta interesante el gobierno que inaugurará en Marzo próximo Sebastián Piñera, porque hace mucho tiempo no veía tanta plañidera junta, hace mucho que no leía editorial tras editorial de “La República” tratando de explicar este “inexplicable triunfo”, tantos sacristanes argumentando que si “el manejo millonario de la campaña”, que si “los errores de la concertación”, que si “la clase política chilena insatisfecha”. Burdas mentiras, cuentitos para el té de tías, que ensayan a diario los propietarios de la razón mediática en nuestro país.

Por razones de trabajo, viajo a Chile con cierta frecuencia, y leo los diarios chilenos, escucho los programas de opinión chilenos, y más que nada hablo con muchos chilenos, y el resultado de la elección era lógico después de ver todas esas manifestaciones. Cuatro gobiernos seguidos, son demasiados, la gente estaba aburrida de los mismos representantes que siempre decían la misma cosa, que siempre argumentaban a partir de Setiembre del 73. Como aquí en Perú, donde toda la clase política nació a partir de la dictadura de Fujimori.

Las corrientes políticas mundiales, colóquense los nombres que se pongan, declaren o no la tendencia a la que se quieren adscribir (el centro ahora da cabida a todo), solo se diferencian programáticamente en función del tamaño de Estado que quieren tener, aquellas que propugnan pesos más ligeros para el elefante, se sitúan a la derecha de las otras. En esta parte de nuestro infierno, no se si por el uso de un lenguaje como el castellano, existe otra forma de distingo, cuanto más se habla de los errores pasados, y se encuentra culpabilidad de ellos en los rivales de turno, más a la izquierda se hallan.

Jacques Duclos, un marxista francés, héroe de la resistencia anti nazi, candidato a la presidencia por el Partido Comunista Francés, y congresista hasta su muerte, decía que “el mejor gobierno no es aquel que hace más felices a los hombres, sino aquel que hace felices al mayor número de personas” , es decir, no importa que nombre y adjetivo se hallan colgado los participantes antes de la competencia por el poder. Es después, cuando obtuvieron el poder y fueron gobierno, cuando al cabo de su período gubernamental, y viendo sus obras, podremos hablar si fueron “populares”, “progresistas” o “nacionalistas”, o se quedaron en “falsos”, “sectarios” y “retrógrados”.

Lo demás resulta secundario, quizás por eso la general pobreza intelectual y ética de la clase gobernante, quizás por eso no salimos del infierno.

17.12.2009: 179 AÑOS DE PENSAMIENTO BOLIVARIANO

El 17 de Diciembre de 1830, con solo 47 años de vida, muere en la hacienda de San Pedro Alejandrino, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, enfermo, con apariencia de anciano, abandonado por sus generales y amigos, expulsado de Venezuela y separado del poder en Colombia. Increíblemente, el hombre que liberó a 5 repúblicas, que creía en “que para nosotros la Patria es América”, moría en la hacienda de un español, porque ningún americano le abrió las puertas de su casa.

A mí me resulta chocante la forma en que se utiliza la obra, la figura y el pensamiento de personas que como Bolívar, hicieron en su momento, que parte de este infierno girará a su alrededor. Me pone de muy mal humor escuchar de “república bolivariana”, de “nuestro pensamiento bolivariano”, del “afán bolivariano que nos mueve”, en bocas de gente como Hugo Chávez y su partida de corifeos, plumíferos, ayayeros y santurrones. Me parece irrespetuoso en grado sumo, tomar palabras de uno de los tres más grandes majaderos de la humanidad (Según SB los otros dos eran Jesucristo y Don Quijote), como propias, como guía de las acciones – pobres acciones - que en nombre de la unidad latinoamericana se pueden cometer.

Bolívar en su lecho de muerte, aún se preocupaba por el ocupado territorio de Cuba y Puerto Rico, aún consideraba de necesidad tener a Panamá dentro de la égida grancolombiana, y siempre consideró la libertad como faro guía de cualquier desarrollo. No dudó en aceptar las decisiones de cualquier congreso, por erradas y parcializadas que le pareciesen, aún sabiendo que el origen de esos congresos constituyentes fuese manipulado, (sino espurio). Para el propio Simón, el carácter de estas instituciones “elegidas por el pueblo”, le daba mayor representación que su solo pensamiento personal. No creo que ese pensamiento bolivariano pueda tener sitio en la mollera del actual dictador venezolano.

Es curioso como el tiempo decanta las posiciones de cualquiera, como los testimonios olvidados se revelan, como una obra es reinterpretada. Bolívar, niño rico educado por los más grandes pensadores de su tiempo, joven militar viudo y osado, conocedor de las ciencias y artes de su tiempo; era lo mejor del pensamiento de su época: era un romántico revolucionario, lo de romántico entiéndanse bien por aquella escuela de pensamiento que abandonó los clásicos y apostaba por la generosidad, la libertad del individuo, el sueño de una gran humanidad en que todos tuviésemos acceso a la educación, a techo, alimentación y vestido dignos. Y si bien sabía, El Libertador, que las fuerzas centrifugas de una aristocracia adolescente destruirían el modelo de una América del Sur unida, no dudaba en ofrecer su espada para liberar a la propia España de la monarquía que la sojuzgaba. Como caben ideales tan amplios, en la noción totalitaria del portavoz del ALBA.

El integracionismo es necesario, cuando se llega al convencimiento que el mercado propio es demasiado pequeño para conservarlo. Cuando ello existe, las alternativas aparecen como un desarrollo propio: Europa supo que sin Comunidad Europea, solo serían sirvientes de USA; cuando los americanos vieron el peligro asiático no dudaron en crear el NAFTA. El mejor ejemplo de integración lo podemos ver en el ASEAN (Asociation South East Asian Nations), en este nuevo coloso (con un mercado de más de 600 millones de habitantes) opinan desde gobiernos neo liberales a ultranza (Singapur) hasta dictaduras socialistas recalcitrantes (Myanmar) y se ponen de acuerdo musulmanes (Indonesia) con Católicos (Filipinas) y Budistas (Cambodia y Tailandia).

Sin embargo, no dejaremos tranquilo a Bolívar, encontraremos nuevas aristas en su figura, para utilizarlas y ponernos unos contra otros usando un pensamiento integracionista… no, ni siquiera muerto tienes paz en este nuestro infierno.